Este 28 de septiembre se llevaron a cabo distintas movilizaciones en todo el país para reivindicar el derecho al aborto. En la capital, diversos contingentes feministas se congregaron en el Monumento a la Revolución, en el Ángel de la Independencia y frente a Palacio Nacional para exigir se resuelva la demanda por el acceso universal al aborto legal, seguro y gratuito, así como para absolver a las miles de mujeres encarceladas.

Por Michelle Maldonado Alonso, Rosa Feminismo Socialista y Alternativa Socialista (ASI en México).

La represión no se hizo esperar, incluso desde antes de la llegada de las manifestantes, los elementos policiales ya se encontraban preparados ante el primer signo de perturbación. Se infligieron ataques a las compañeras feministas, muchas resultaron heridas por el lanzamiento de gases lacrimógenos y petardos. Las protestas se realizaron de manera pacífica, recorriendo los puntos mas importantes de la capital mexicana, incluso muchos colectivos feministas se replegaron ante el temor de la represión. Simultáneamente en diversas partes del país, se suscitaron el mismo tipo de actos represivos contra la libertad de manifestación de las feministas.

La criminalización a las marchas feministas es la más clara manifestación de la ruptura de Obrador y la 4T con el movimiento feminista. Y se ha convertido en la más nueva y sofisticada arma que justifica la represión en contra de las mujeres organizadas que luchan por el aborto y contra la violencia machista en todo el país.

Sin embargo, no cederemos campo a la reacción conservadora. Precisamente en el actual contexto que abrió la SCJN, quien además de allanar el camino hacia la nacionalización de la ley de aborto, ha resuelto que es inconstitucional penalizar el mismo.

1 de cada 4 embarazos acaba en aborto. La mayoría de ello se atienden en condiciones precarias para las gestantes y en suma los niveles de riesgo tanto en la práctica clínica como frente a los arrestos extrajudiciales no cesan de vulnerar a las mujeres y niñas mexicanas. Se trata de la inexistencia de un pleno reconocimiento de los derechos de las mujeres, bajo el cual se mutilan sistemáticamente las garantías de desarrollo, integridad, salud, libertad y la vida de las mujeres en el país. El aborto clandestino es un crimen de estado porque el actual régimen no garantiza seguridad y optimas condiciones de infraestructura, personal y cualificación del personal medico para que las gestantes ejerzan óptimamente sus derechos sexuales y reproductivos.

Estamos en el mejor lugar y tiempo para salir a tomar las calles y conquistar de una vez y para siempre el derecho al aborto. Desde Alternativa Socialista declaramos nuestro completo respaldo a la lucha feminista y denunciamos firmemente la vergonzosa actuación de las autoridades en su afán por contener, desarticular y desmovilizar a la marea verde. Nuestro deber como socialistas, feministas e internacionalistas es romper las barreras del silencio que al tiempo de aislar las crisis locales les arrebatan la fuerza para trascender hacia una lucha y resistencia intersectorial y anticapitalista a nivel nacional e internacional.