Por Sara Guardiola, Alternativa Socialista Internacional 

El 25 de Noviembre es el día Internacional de la eliminación de la violencia contra la mujer. Los datos de violencia de género son catastróficos, y durante la pandemia aumentaron todavía más, la pandemia en la sombra.

Según datos de la ONU una de cada tres mujeres en el mundo sufre violencia sexual o física, en su mayoría, por parte de su pareja. 603 millones de mujeres viven en países donde la violencia doméstica no se considera un delito.15 millones de jóvenes (entre 15 y 19 años) a nivel mundial han sido violadas en algún momento de su vida. Las mujeres negras y las mujeres de origen inmigrante se enfrentan a niveles de violencia aún más altos.

El secretario general de la ONU pidió ‘un alto el fuego global para poner fin a la pandemia en la sombra de la violencia contra las mujeres y las niñas, pidiendo la paz en el hogar y el fin de toda la violencia en todas partes’.

Necesitamos algo más que palabras bonitas

Sabemos que las palabras vacías no son suficientes, especialmente cuando vienen de una institución capitalista internacional que defiende un sistema responsable de la violencia machista. A lo largo de 2021 hemos visto grandes protestas y huelgas en contra del sexismo, la violencia machista, la LGTBI+fobia y el racismo. El cambio real viene de estos movimientos, de la lucha feminista organizada por mujeres, trabajadores y estudiantes de todos los géneros alrededor del mundo. Fue así como después de años de movilización el movimiento de la Marea verde consiguió el derecho al aborto en Argentina y como se ha conseguido en México que la penalización del aborto se considere inconstitucional.

Otros ejemplos inspiradores fueron la huelga de 3500 trabajadores en la planta de Mercedes en Euskal Herria exigiendo el fin de la violencia de género tras el asesinato machista de su compañera Erika Tavares. En Estados Unidos decenas de miles de personas se manifestaron el pasado 2 de Octubre para proteger el derecho al aborto a nivel nacional o las constantes protestas en Polonia en contra del gobierno de Ultraderecha y sus leyes antiaborto cada vez más estrictas, hasta el punto que provocaron la muerte de una mujer por shock séptico a la que los médicos, a pesar de saber que su vida corría peligro, no quisieron practicarle una interrupción del embarazo por miedo a ser encarcelados.

A estos movimientos se suman las huelgas juveniles contra el cambio climático, las de los trabajadores que se niegan a pagar la nueva crisis económica, los levantamientos revolucionarios en Colombia y Myanmar y la lucha de los pueblos indígenas contra la destrucción de la selva amazónica. Y en todos estos movimientos las mujeres han estado en primera línea. Por ejemplo, más de 5000 mujeres indígenas protestaron en Brasilia contra los intentos del presidente brasileño Bolsonaro de entregar tierras nativas a empresas mineras.

Detrás de todos estos problemas está el sistema capitalista, en un sistema económico en el que los sueldos son bajos y las prestaciones sociales no están suficientemente financiadas las mujeres y personas en relaciones abusivas quedan atrapadas ya que no disponen de los medios para escapar y vivir independientemente. El capitalismo es un sistema podrido que sólo beneficia al 1% y es incapaz de ofrecer una vida digna a la clase trabajadora.

LGTBI+fobia

Los casos de violencia contra el colectivo LGTBI+, palizas, insultos, persecuciones e incluso asesinatos como fue el caso de Samuel, también han aumentado drásticamente. Es imposible saber el número real de estos ataques ya que, según datos de la Agencia de Derechos Fundamentales de la Unión Europea (FRA), en España sólo se denuncian 7 de cada 100. Claro ejemplo de que el colectivo LGTBI+ no se fía de unas instituciones que son homófobas y machistas. Como vimos en la manifestación neonazi que paseándose por Chueca con gritos xenófobos y homófobos, fueron protegidos por la Policía Nacional con la que incluso intercambiaron saludos y complicidad.

La extrema derecha, Vox y PP, también juega un papel fundamental en el aumento de la violencia contra el colectivo, con sus mensajes de odio desde el parlamento y en los medios de comunicación, y su reformas anti LGTBI+ y anti feministas en las comunidades autónomas donde gobiernan promueve la idea de que estas actitudes son aceptables.

Violencia Vicaria

“Te voy a dar donde más te duele”, es la amenaza más común de aquellos que ejercen este tipo de violencia. La violencia vicaria es aquella en la que los padres utilizan a sus hijos menores para infligir un daño mayor a las madres. El caso de Tomás Gimeno que asesinó a sus dos hijas de uno y seis años sobrecogió a todo el mundo, pero, tristemente, este no es un caso aislado. ¿Cómo es posible que a padres que han sido denunciados por violencia de género, que a maltratadores se les permita ver a sus hijos?

Desde Igualdad afirman que los cambios introducidos en la ley contra las violencias en la infancia prevendrán muchas de estas violencias hacia los hijos y las madres. En concreto, la que pide a los jueces que se retiren las visitas a los hijos. Pero, ¿cómo podemos fiarnos de una justicia patriarcal y machista? Loredana Istodor, víctima de violencia machista, fue condenada a más de dos años de cárcel tras defenderse de su agresor y causarle un corte en la mejilla, después de que este se saltara una orden de alejamiento y la golpeara dejándola en el suelo. O el caso de Juana Rivas, otra víctima de violencia machista, que después de denunciar a su agresor quiso proteger a sus hijos no dejando que su padre los visitase, y acabó condenada por sustracción de menores.

¡El sistema es el culpable!

Ningún niño nace siendo un maltratador machista. Estos patrones de comportamiento abusivo, que se ven tanto en el estado español como a nivel mundial sólo reflejan la podredumbre de la sociedad de clases del capitalismo, que está atada por mil hilos a la opresión que existe hoy en día. El problema tiene sus raíces en las instituciones del Estado, el gobierno, el sistema judicial, la policía y se extiende, como una plaga, por toda la sociedad.

Es un sistema que, en lugar de tomarse en serio el problema, culpa a las víctimas, dando más importancia a dónde estaban, qué hacían y cómo iban vestidas que a protegerlas y encontrar soluciones.

Reconstrucción de un movimiento feminista

Cada vez más personas miran hacia la reconstrucción de un movimiento feminista fuerte, militante y combativo, por eso Alternativa Socialista y Rosa Internacional Socialista Feminista llaman a construir un movimiento de huelga masiva contra la opresión de género que apunte a los verdaderos culpables: los ricos de la élite capitalista. El 25N de este año debería ser una oportunidad para aprovechar las huelgas feministas de masas de años anteriores, vinculadas a las luchas de los trabajadores en sus sindicatos, contra el racismo y la extrema derecha. Esto marcaría los siguientes pasos para desafiar el dominio del capitalismo en España, Europa y en todo el mundo.

Nuestra lucha es internacional y debe seguir siéndolo. Por eso Alternativa Socialista en el Estado español está afiliada a Alternativa Socialista Internacional, con activistas revolucionarios de más de 30 países, que luchan junto a todos los oprimidos y explotados en sus movimientos por la justicia y la liberación. A través de un movimiento que pueda luchar por el fin de este sistema podrido y por una sociedad socialista democrática, basada en la utilización de la enorme riqueza de la sociedad en beneficio de los intereses de la mayoría, podemos crear un mundo nuevo. ¡Únete a Alternativa Socialista Internacional hoy mismo!